El SEO (Search Engine Optimization, posicionamiento en buscadores) es el conjunto de acciones que se hacen sobre una web para que Google y otros buscadores la muestren más arriba cuando alguien busca lo que ofreces. Es un trabajo técnico y de contenido, poco visible desde fuera y sometido a cambios constantes. Por eso da para tantos chistes. Aquí van tres, con lo que cada uno explica del oficio.
¿Qué hace realmente alguien que se dedica al SEO?
Cuando alguien cuenta que se dedica al posicionamiento SEO, cada cual se imagina una cosa distinta. El meme clásico lo resume mejor que cualquier definición:

Fuera de la broma, el día a día se reparte entre tres frentes:
- Técnico: que la web cargue rápido, se vea bien en el móvil y Google pueda rastrearla e indexarla sin errores. Esto empieza en el propio desarrollo web.
- Contenido: que cada página responda con claridad a lo que busca la gente, con las palabras que usa de verdad.
- Autoridad: que otras webs relevantes enlacen o mencionen la tuya.
¿Por qué Google cambia su algoritmo continuamente?
El algoritmo de búsqueda de Google decide qué páginas aparecen arriba y cuáles abajo. Google lo ajusta constantemente para mejorar la calidad de sus resultados y, de vez en cuando, anuncia actualizaciones de mayor calado. Cada vez que ocurre, quien se dedica al SEO revisa gráficas con el corazón en un puño:

Lo siento, pero hemos cambiado el algoritmo.
La lección útil: las webs que mejor aguantan los cambios son las que no dependen de trucos, sino de ser la mejor respuesta a una búsqueda. Además, Google ya muestra respuestas generadas con inteligencia artificial en muchas búsquedas, así que un contenido claro, bien estructurado y que responda desde la primera frase tiene más opciones de aparecer y de ser citado.
¿El contenido duplicado penaliza en Google?
Si una web no sigue las directrices de Google, puede perder posiciones y, en casos de manipulación, recibir una acción manual que la hunde en los resultados. El contenido duplicado es una de las obsesiones clásicas del oficio. El matiz importante: repetir textos dentro de tu propia web no suele provocar una sanción como tal, pero obliga a Google a elegir qué versión mostrar y resta fuerza a tus páginas. Copiar contenido ajeno para manipular los resultados sí puede acabar en penalización. De ahí la manía de no repetir nada:

Para evitarlo sin llegar a ese extremo:
- Escribe un texto propio para cada página y cada producto, aunque se parezcan.
- Indica con la etiqueta canonical cuál es la versión principal cuando haya páginas casi iguales (filtros, parámetros, versiones para imprimir).
- Redirige con un 301 las direcciones antiguas en lugar de dejar dos URL con el mismo contenido.
¿Para qué sirven nofollow y noindex?
Son dos indicaciones distintas que a menudo se confunden:
- nofollow se añade a un enlace para decirle a Google que no respaldas la página de destino. Para enlaces patrocinados existe el atributo «sponsored» y para los que publican los usuarios, «ugc».
- noindex se añade a una página para pedir que no aparezca en los resultados: útil en páginas de uso interno, de agradecimiento tras un formulario o de resultados de búsqueda internos.
Aquí el chiste lo pone el propio sector: es muy fácil dejar marcada como noindex una página importante y pasar semanas preguntándose por qué no sale en Google.
Cómo puede ayudarte EENDA con el posicionamiento web
EENDA trabaja el posicionamiento web de empresas desde 2005: revisión técnica, contenidos y seguimiento de resultados, sin trucos que luego se pagan caros. En el caso de Napisa, que llegó desde otra agencia, la web pasó en seis meses de posicionar solo por su marca a tener más de cinco búsquedas clave en primera posición de Google. Si tu web no aparece donde debería, cuéntanos tu caso.