Para migrar una web sin perder posicionamiento hay que conseguir que Google entienda que cada página antigua tiene una sucesora concreta. Eso se logra con un inventario completo de las URL actuales, una redirección 301 de cada una a su equivalente nueva, contenidos y títulos que no pierdan lo que ya funcionaba, un sitemap actualizado en Search Console y una vigilancia estrecha durante las semanas siguientes. Cuando una web renovada pierde tráfico, casi siempre falta alguno de estos pasos.
¿Por qué se pierde posicionamiento al cambiar de web?
Google no posiciona «tu web» como un bloque: posiciona páginas concretas, cada una con su dirección, su contenido y los enlaces que ha ido recibiendo. Si al renovar la web esas direcciones cambian y nadie le dice a Google adónde han ido, el buscador encuentra errores 404 donde antes había páginas que respondían búsquedas. Los enlaces externos que apuntaban a ellas dejan de sumar y esas posiciones pasan a quien sí conserva sus páginas.
También se pierde posicionamiento sin cambiar ninguna URL: cuando se recortan textos que respondían bien a una búsqueda, cuando se sustituyen los títulos por otros más vistosos pero menos claros o cuando la web nueva se publica con la etiqueta noindex que tenía en el entorno de pruebas.
¿Qué hay que hacer antes de migrar una web?
El trabajo importante se hace antes de publicar. Estos son los pasos que no conviene saltarse:
- Inventario de URL: reúne todas las direcciones de la web actual. Combina el sitemap, un rastreo completo del sitio y las páginas que reciben clics en el informe de rendimiento de Search Console; cada fuente descubre páginas que las otras no ven.
- Prioriza lo que trae negocio: marca las páginas que reciben tráfico orgánico, las que tienen enlaces desde otras webs y las que generan contactos. Son las que no se pueden perder.
- Decide el destino de cada URL: se mantiene igual, cambia de dirección o desaparece. Si desaparece, busca la página nueva más parecida por tema; mandar todo a la portada no es una redirección útil.
- Conserva lo que funciona: antes de reescribir un texto que ya posiciona, compara el contenido antiguo con el nuevo. Si el nuevo responde peor a la búsqueda, la redirección no lo va a compensar.
- Protege el entorno de pruebas: la web en desarrollo debe estar bloqueada para los buscadores, y hay que dejar apuntado que ese bloqueo se retira el día de la publicación.
¿Cómo se hace un mapa de redirecciones 301?
El mapa de redirecciones es una hoja de cálculo con dos columnas: URL antigua y URL nueva. Cada fila se convierte en una redirección permanente (código 301) en el servidor. Algunas reglas prácticas:
- Redirige de una en una siempre que sea posible, a la página con el contenido equivalente.
- Evita las cadenas: si una URL ya redirigía a otra, apunta directamente al destino final.
- Incluye las variantes: con y sin www, http y https, con y sin barra final, y las URL con parámetros que reciban tráfico.
- No olvides los archivos: los PDF, las fichas descargables y las imágenes enlazadas desde otras webs también tienen dirección.
- Mantén las redirecciones mucho tiempo. Quitarlas al cabo de unos meses rompe los enlaces que otros sitios siguen teniendo hacia ti.
Google explica el proceso completo en su guía sobre cómo mover un sitio con cambios de URL, que conviene leer si además cambias de dominio.
¿Qué hay que revisar el día de la publicación?
Con la web nueva ya en línea, comprueba:
- Que no queda ningún noindex heredado ni un robots.txt que bloquee todo el sitio.
- Que las etiquetas canonical apuntan a las URL nuevas y definitivas, no al entorno de pruebas ni a las antiguas.
- Que una muestra de URL antiguas, empezando por las prioritarias, redirige con 301 a su destino correcto.
- Que el nuevo sitemap solo contiene URL finales que responden con código 200.
- Que el certificado SSL es válido y la versión https es la única accesible.
- Que la analítica y la medición de conversiones siguen funcionando en las páginas nuevas.
Después, envía el sitemap desde Search Console y, si has cambiado de dominio, usa la herramienta de cambio de dirección desde la propiedad antigua.
¿Qué hay que vigilar en las semanas siguientes?
Es normal que las posiciones se muevan durante un tiempo mientras Google rastrea las redirecciones. Lo que no es normal es que las páginas importantes desaparezcan. Revisa cada semana:
- El informe de indexación de páginas de Search Console, en busca de errores 404, páginas excluidas o bloqueadas.
- Los clics e impresiones de las páginas prioritarias, comparados con el mismo periodo anterior a la migración.
- Los registros del servidor o un nuevo rastreo, para detectar URL antiguas que se escaparon del mapa.
- Los enlaces internos de la web nueva: deben apuntar directamente a las URL nuevas, sin pasar por redirecciones.
Cada 404 con tráfico o con enlaces externos es una redirección que falta: añádela al mapa en cuanto aparezca.
¿Conviene aprovechar la migración para cambiar de tecnología?
Puede ser un buen momento, siempre que tengas en cuenta que cada cambio añade riesgo. Si cambias a la vez de diseño, de gestor de contenidos, de estructura de URL y de dominio, cualquier problema será más difícil de aislar. Si estás valorando el salto, este análisis sobre WordPress o código propio te ayuda a decidir, y antes de publicar conviene repasar estos consejos de seguridad para tu web.
Cómo puede ayudarte EENDA
EENDA desarrolla webs a medida con su gestor de contenidos XPanel®, que incluye módulo SEO y sitemap, y acompaña la migración con el servicio de posicionamiento web: auditoría técnica previa, optimización de cada página e informe mensual de posiciones. Si vas a renovar tu web y no quieres empezar de cero en Google, revisa el servicio de desarrollo web y cuéntanos tu proyecto.